El colmo de un corsario es ser abordable

 Historias mundiales, 24

MESSI celebrando y el inglés cavilando. La imagen resume el resultado de la estrategia de Tuchel tras el golazo de Gordon —dos pases largos y un toque. Como si el preparador alemán no hubiese visto los partidos anteriores de Argentina, su apuesta por aguantar atrás quitando delanteros y metiendo innumerables paquetes en su área estaba condenada de antemano. Los isleños parecían más abordables en una eventual final pero resulta que abordables ya lo fueron en la semifinal. 

El colmo de un corsario es ser abordable.

A man on a soccer field celebrates with arms outstretched.

En cuanto a la final del domingo, Scaloni, el preparador argentino, se formó con de la Fuente, el preparador español. Y buena parte de los futbolistas de la selección española se formaron mirando regatear a Messi, algunos ya desde la bañera

Y la de historias que hubo y habrá, aquí y allá, gallegos de por allí, porteños de por acá. Un saludo con morriña al Centro asturiano de Buenos Aires, tal como lo evoca Fernández Díaz: «Recuerdo aquellas carcajadas y seducciones del apogeo y aquellos ojos brillantes o turbios, aquellas vanaglorias y aquellas modestias, aquellos llantos y aquellas lluvias; aquellas peñas ruidosas de invierno, con sidra y cantares a capela; aquellos atardeceres del río, que se parecían tanto a los crepúsculos fordianos». Y a mi primo Minín, que se dejó la vida en un atardecer de domingo entre Mar del Plata y Martínez.

Cuando éramos niños y veíamos a un pelirrojo soltábamos la fórmula mágica: «colorín, buena suerte». Pues bien, ambas selecciones tienen uno en el banquillo. El argentino se llama Valentín Barco, como es natural. El español se llama Víctor Muñoz y hace un par de días cumplió 23. Felicidades y buena suerte, Víctor.

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