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Mostrando las entradas etiquetadas como JM Coetzee

Ernaux, Coetzee, Le Clézio, Deluc, visto y leído

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PUEDE que exagere llamando paradojas a lo que no serán más que meras contradicciones pero con el librito de la Annie Ernaux — Passion simple — me pasó que lo leí con placer sin embargo que el personaje me cayó mal. Me pasa también con otros autores, con Houllebecq, sin ir mas lejos.  No así con los que me caen bien o francamente bien. Lo digo porque recientemente leí los Cuentos morales de Coetzee y El Africano de Le Clézio, por ejemplo, dos que juegan en esta categoría.  Había leído los cuentos morales de manera discontinua, por aquí y por allá. Hasta ahora que los leí de corrido y me gustaron todavía más. El ordenamiento, la progresión, los dotan de una potencia singular. Del primer relato al cuento central del libro vemos como la protagonista, Elisabeth Costello, alter ego de Coetzee, va paulatinamente radicalizando sus posturas animalistas, que no dejan de tener su dosis de misantropía. Mientras que en los últimos relatos esa radicalidad va declinando. O, al menos, en l...

Todo el mundo llama chinos a los japoneses menos los brasileños que llaman japoneses a los chinos

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Historias mundiales, 13 AHORA que voy a ver el Brasil-Japón, tengo que acordarme de contar esto: todo el mundo llama chinos a los japoneses menos los brasileños que llaman japoneses a los chinos. Como a todos los demás orientales, claro, coreanos, vietnamitas, malasios y tailandeses, el mecanismo de generalización es el mismo. Esto se explica porque los primeros orientales que llegaron a Brasil a inicios del siglo XX eran campesinos japoneses que iban a la región de São Paulo a trabajar en los cafetales.  Anoche, viendo el África del Sur-Canadá, me daba un poco lo mismo quien ganara, los dos países me caen bien. África del Sur no la conozco pero es la patria de Coetzee y en Canadá fui muy feliz recorriendo ciudades cosmopolitas y unos bosques y unos lagos que ya me quisiera tener más a mano. Cuando marcó Canadá en los últimos minutos me dije que estaba bien que así fuera porque me parecía triste despedirme de mi jugador favorito cuando apenas lo venía conociendo.

La señora Curren describe la huida de los nazis de la sabana sudafricana

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CORRE 1990 y estamos en la África del Sur del apartheid. Una mujer mayor se entera de que la enfermedad que sufre es incurable y, en contra de lo esperable, no se recluye en la unidad de cuidados paliativos de un hospital para blancos para morir entre algodones.  Lo que hace en cambio consiste en apoyarse en la gente que tiene cerca, que no es mucha, su empleada y sus hijos, un vagabundo que se allega. Como no puedo confiar en nadie, tengo que confiar en alguien, se dice, porque si no hay confianza no nos merecemos sino caer en el hoyo y desaparecer.  Con ese programa vive sus últimos días dando tumbos en una ciudad enfangada en la violencia. Y lo hace sin ilusionarse sobre la probidad de sus gestos. «Intento mantener viva mi alma en una época que no es hospitalaria para el alma», se dice o se lo dice mentalmente a su hija, que se ha ido a EEUU y no piensa volver. «He sido una buena persona», concluye. «¡Menuda época en que ser buena persona ya no basta!».  Esta mujer, la...

Ideal la biblioteca

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  LA BIBLIOTECA IDEAL no cobra por el préstamo de los libros y derechamente los regala. Así la de mi pueblo, que deja en una estantería los libros que descataloga y nos permite llevárnoslos gratis a los lectores. Dudé si traerme este y desde que dejé de dudar no lo suelto de las manos.  La biblioteca ideal , este libro, ordena la literatura universal en cuarenta y nueve capítulos, de la literatura en lengua alemana a los libros chistosos, pasando por la filosofía, la novela de aventuras, los relatos de viajes, las historietas, los diarios, las memorias, los textos breves, el género epistolar, los libros raros, de ciencia, de música, de cocina... Cada uno de estos 49 rubros propone 49 libros y el cincuentavo corre por cuenta del lector. ¿Qué mejor? La edición es algo añosa, la mía es de 1992 (puede que haya alguna más reciente) pero esto le agrega encanto al asunto. Leyéndola, recuerdo algunos datos que conocía y me entero de otros que no. Con unos y otros hago esta lista ...

Siete libros de 2024

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EL ÚLTIMO de Roberto Merino, Diario de hospital . A los 33 años, Merino pasa varias semanas en un hospital recuperándose. Si el libro resultante es conmovedor no lo por eso sino por muchas otras razones y también porque el autor no se siente obligado a tener que contar algo en particular, lo que libera la escritura de unos cuantos pesos.   LA NOVELA de Ignacio Álvarez, El último neógrafo , un Bartleby que preferiría no hacerlo pero lo hace y no una sino un par de veces: la primera defenestrando a un monarca y la segunda desatando un estallido. Pertinente y muy bien contada, la historia de Juan Marín, el hijo de un cacique y de una cautiva, transcurre entre la Araucanía y Valparaíso, y entre otros méritos tiene el de activar un sutil mecanismo a través del cual un narrador al inicio invisible va haciéndose con el protagonismo y acaba desplazando al personaje en un cuerpo a cuerpo final emotivo e intenso. El sueño de la razón produce monstruos, en este caso una bestia que tiene muc...