El discreto encanto de las Ardenas belgas
Tres días en las Ardenas EL discreto encanto de andar por el campo. Dejarse llevar por los caminos despejados hasta que se despierte el hambre y buscar entonces un sitio para comer y encontrarlo cerrado, tanto como el siguiente y el subsiguiente y así sucesivamente. A quién no le ha pasado. Las imágenes las pone el filme de Buñuel en la campiña francesa y las ha vivido uno mismo más de una vez, no es raro en gente que no tiene el hábito de reservar. Días atrás sin ir más lejos nos adentramos por unos pueblinos de las Ardenas belgas pensando en cenar por ahí cuando llegara la hora e iban asomando los bares y las cervecerías y los restaurantes, todos cerrados a calicanto. El día anterior había sido la fiesta nacional belga, lo que bien puede explicar tanta cerrazón. Tuvimos tiempo para acordarnos del discreto encanto, claro, hasta que cuando ya nos resignábamos a ayunar hasta desayunar apareció un precioso lugar que presentaba unos platos perfumados y libres de defectos por u...