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Predicando en el desierto

CADA VEZ que veo a San Juan de Dios predicando en el desierto, como hace aquí en la iglesia de Jaén que llevaba su nombre, me acuerdo de la desamortización de Mendizábal. Y cada vez que me acuerdo de la desamortización de Mendizábal se me afloja el entrecejo. Ahora me entero de que a la desamortización de Mendizábal se la conoce también como la desamortización de Godoy, lo que conserva algo de la gracia, o más simplemente la desamortización española, lo que ya no tiene ninguna. De manera que prefiero seguir llamándola la desamortización de Mendizábal y todos contentos. Ahora tocaría explicar qué es la desamortización de Mendizábal y por qué estoy hablando de ella a propósito de esta prédica de San Juan de Dios en el desierto. Pero eso ya no tiene tanta gracia. Digamos al menos que si un sitio en España fue sagrado, es decir si perteneció a la Iglesia o a alguna de sus congregaciones, y dejó de serlo y pasó a ser propiedad del Estado, esto es así a causa de la desamortización de Mendizá...

Subir a la Alhambra por el Realejo

SUBIR a la Alhambra por el Realejo, probablemente la Granata de los judíos del tiempo de entonces, hoy un barrio de cármenes que describe con gracia Brenan en Al sur de Granada (un caballero español de visita en una casa de ingleses en el Realejo se pregunta qué extraño ritual es ese de interrumpir la conversación al atardecer y mirar aquel lugar rosado de la montaña).  La Alhambra hay que verla por dentro, no diré lo contrario, pero últimamente hay que reservar sitio por correspondencia porque la demanda anda algo disparada. Entretanto en el adjunto Palacio de Carlos V se pueden visitar graciosamente los dos museos que alberga, el de la Alhambra y el de Bellas Artes.  De este último, menciono a Juan Sánchez Cotán, que nació en Orgaz y fue monje cartujo en Granada, y a Alfonso Cano (su Virgen del lucero ) y pongo aquí cuatro piezas de Manuel Gómez-Moreno, el gran pintor granadino del XIX, algo olvidado hoy, eclipsado tal vez por la figura del arqueólogo e historiador homóni...

Dos viñetas sobre la inmigración en este pueblo

ESTE ES un pueblo blanco, con sus casas encaladas entreveradas en la colina y coronado por un castillo de piedra que mira el mar. Y es blanco también en el sentido de que la piel de su gente lo es aunque esté curtida por el sol abundante.  Suelo contar que este pueblo lo han formado cinco oleadas sucesivas de migrantes a lo largo de su historia. Por orden de llegada: los fenicios, los romanos, los árabes, los castellanos y los noruegos. Esto último es una chirigota, aunque bien es verdad que últimamente vienen aquí unos cuantos escandinavos, sobre todo en invierno. Pero también poco a poco se han ido instalando dos comunidades de gente llamada de color , al punto de ser ya fácilmente reconocibles. La mayoritaria la componen los senegaleses. Hombres jóvenes que se han desembarcado de pateras y abrigan la esperanza de un día traer a los suyos que quedaron en sus pueblos. Algunos, los menos, ya lo han conseguido. Trabajan en la venta ambulante de camisetas y de ropa deportiva y en la ...

El primer olor del floripondio

LA distancia que separa un lugar de otro lugar puede ser circular. Circular de uno al otro toma 2112 kilómetros en nuestro caso. Años que no los recorríamos por tierra. Durante el trayecto me distraigo con la toponimia: Dœuil-sur-le-Mignon, Cortineau, Madrigal del Monte, Fresno de la Fuente, Báscula de Pesaje , Cogollos, Milagros, Maracena (la Macarena disléxica) y los inevitables Despeñaperros y Guarromán. Y con las cuencas hidrográficas: del Duero al Tajo, del Tajo al Guadiana y del Guadiana al Guadalquivir, y así hasta los dos ríos de Granada ( Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo ), el Darro y el Genil, y de los dos ríos de Granada a los dos ríos de este pueblo, el Verde y el Seco. § EL viaje por tierra permite gestionar mejor la ansiedad de anticipación que todos cargamos, unos mucho y otros nada. Salvando valles entre los montes vascos nos acordamos de la tela de Valentín de Zubiaurre que veremos mil kilómetros adelante, en el Thyssen de Málaga. Todo es tal como mu...

Ernaux, Coetzee, Le Clézio, Deluc, visto y leído

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PUEDE que exagere llamando paradojas a lo que no serán más que meras contradicciones pero con el librito de la Annie Ernaux — Passion simple — me pasó que lo leí con placer sin embargo que el personaje me cayó mal. Me pasa también con otros autores, con Houllebecq, sin ir mas lejos.  No así con los que me caen bien o francamente bien. Lo digo porque recientemente leí los Cuentos morales de Coetzee y El Africano de Le Clézio, por ejemplo, dos que juegan en esta categoría.  Había leído los cuentos morales de manera discontinua, por aquí y por allá. Hasta ahora que los leí de corrido y me gustaron todavía más. El ordenamiento, la progresión, los dotan de una potencia singular. Del primer relato al cuento central del libro vemos como la protagonista, Elisabeth Costello, alter ego de Coetzee, va paulatinamente radicalizando sus posturas animalistas, que no dejan de tener su dosis de misantropía. Mientras que en los últimos relatos esa radicalidad va declinando. O, al menos, en l...

Camino de Santiago en la prensa y las redes

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HAN DICHO del Camino de Santiago: José Antonio Montano, en The Objective : Este libro aborda el Camino de Santiago desde una perspectiva que combina experiencia personal, reflexión cultural y atención al paisaje histórico. Lejos del tono meramente testimonial, el texto propone una lectura pausada del itinerario como espacio simbólico, atravesado por capas de memoria, tradición y transformación contemporánea. El recorrido se convierte así en una forma de indagación sobre el viaje, el tiempo y la continuidad cultural europea.   Andrés Gómez, en el diario La Tercera  de Santiago de Chile:  Cuenta Antonio de la Fuente que en una vida anterior le dio clases de español a un ingeniero belga. Este se dirigía a una ciudad boliviana a emprender un proyecto de reparación de alcantarillado, por encargo de la alcaldesa. Dice que le advirtió que tuviera cuidado con la confusión entre las palabras alcantarilla y alcaldesa. Cuando el ingeniero se presentó ante el Concejo municipal boliv...

El discreto encanto de las Ardenas belgas

Tres días en las Ardenas EL discreto encanto de andar por el campo. Dejarse llevar por los caminos despejados hasta que se despierte el hambre y buscar entonces un sitio para comer y encontrarlo cerrado, tanto como el siguiente y el subsiguiente y así sucesivamente. A quién no le ha pasado. Las imágenes las pone el filme de Buñuel en la campiña francesa y las ha vivido uno mismo más de una vez, no es raro en gente que no tiene el hábito de reservar. Días atrás sin ir más lejos nos adentramos por unos pueblinos de las Ardenas belgas pensando en cenar por ahí cuando llegara la hora e iban asomando los bares y las cervecerías y los restaurantes, todos cerrados a calicanto.  El día anterior había sido la fiesta nacional belga, lo que bien puede explicar tanta cerrazón. Tuvimos tiempo para acordarnos del discreto encanto, claro, hasta que cuando ya nos resignábamos a ayunar hasta desayunar apareció un precioso lugar  que presentaba unos platos perfumados y libres de defectos por u...