El olfato de Olga Tokarczuk
SE DICE que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Este librito es breve y bueno y sin embargo el lugar común no funciona en su caso porque aunque bueno este texto no podría ser sino breve, por el formato impuesto por el editor y porque es difícil imaginar que el diálogo entre una forma de inteligencia artificial y los espectadores de El Olfato en un futuro próximo marcado por la crisis climática —cuando el calor es tal que la gente sólo puede vivir de noche—, se estirase aun más. El Olfato , esa tela pintada al alimón por Bruegel y Rubens —Bruegel el paisaje, Rubens los personajes— que cuelga en El Prado. Un relato que recrea un diálogo entre una forma de inteligencia artificial y los espectadores de un cuadro del sXVII, dos maneras de ver separadas por cuatro siglos. Lo mejor de este Refugio al que se acogió Tokarczuk en El Prado en la primavera del 2024 tal vez sea su afirmación de que la pintura de paisajes es algo profunda e inevitablemente s...