Ernaux, Coetzee, Le Clézio, Deluc, visto y leído
PUEDE que exagere llamando paradojas a lo que no serán más que meras contradicciones pero con el librito de la Annie Ernaux — Passion simple — me pasó que lo leí con placer sin embargo que el personaje me cayó mal. Me pasa también con otros autores, con Houllebecq, sin ir mas lejos. No así con los que me caen bien o francamente bien. Lo digo porque recientemente leí los Cuentos morales de Coetzee y El Africano de Le Clézio, por ejemplo, dos que juegan en esta categoría. Había leído los cuentos morales de manera discontinua, por aquí y por allá. Hasta ahora que los leí de corrido y me gustaron todavía más. El ordenamiento, la progresión, los dotan de una potencia singular. Del primer relato al cuento central del libro vemos como la protagonista, Elisabeth Costello, alter ego de Coetzee, se va paulatinamente radicalizando en sus posturas animalistas, que no dejan de tener su dosis de misantropía. Mientras que en los últimos relatos esa radicalidad va declinando. O, al menos...