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Tres recuerdos con José Bengoa

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CORRÍA el año 76. Más que correr el año aquel se escapaba cuando no arrastraba los pies. Eran los primeros tiempos de la dictadura y de la peor ola de la represión que no terminaba nunca y lo peor era que sospechábamos que duraría todavía unos cuantos años más.   Tras haber sido expurgada de lo mejor de su profesorado y clausurada, la Escuela de Sociología había reabierto sus puertas a un pequeño número de estudiantes.  Defraudados por el nivelito que presentaban sus cursos fuimos con José a la sede de la Flacso, donde había encontrado refugio lo mejor de las ciencias sociales de entonces, a pedir literalmente auxilio: queríamos formarnos, escuchar las voces de los que sabían cómo había que entender lo que nos había caído encima e intentar cambiarlo.  Pepe Bengoa, lo recuerdo grande y fuerte, física e intelectualmente, nos acogió y consiguió que las lumbreras de la época aceptaran darnos unas clases en las que podíamos escuchar y debatir abiertamente. Y gratuitamente, cla...

Una casa sin vista al lago

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TIEMPO atrás escribí un relato sobre un joven finlandés mas o menos taciturno que se enamora de unas griegas. Nunca he estado en Finlandia ni sé casi nada sobre ese país boreal y tal vez por eso lo poco que voy sabiendo me resulta interesante.  Ahora estaba leyendo una biografía de Jan Sibelius, un héroe para los finlandeses por su contribución por mor de la música al refuerzo de la identidad nacional ante el ocupante ruso. Cuando Sibeluis envejeció y se fue a vivir a Jarvenpaa, en las afueras de Helsinki, y ya no compuso mucho más, periodo se conoce como El silencio de Jarvenpaa, sus compatriotas estaban orgullosos de proteger el descanso del maestro. Al punto de que se cuenta que una vez un periodista extranjero llegó a Helsinki con la misión de entrevistar a Sibelius, para lo que cogió el autobús que lo llevaría a Jarvenpaa y le pidió al conductor que lo dejase delante de la casa del compositor. El chofer le preguntó entonces si el maestro lo esperaba. Claro que no, dijo el repo...

Camino de Santiago en la prensa y las redes

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HAN DICHO del Camino de Santiago: José Antonio Montano, en The Objective : Este libro aborda el Camino de Santiago desde una perspectiva que combina experiencia personal, reflexión cultural y atención al paisaje histórico. Lejos del tono meramente testimonial, el texto propone una lectura pausada del itinerario como espacio simbólico, atravesado por capas de memoria, tradición y transformación contemporánea. El recorrido se convierte así en una forma de indagación sobre el viaje, el tiempo y la continuidad cultural europea.   Andrés Gómez, en el diario La Tercera  de Santiago de Chile:  Cuenta Antonio de la Fuente que en una vida anterior le dio clases de español a un ingeniero belga. Este se dirigía a una ciudad boliviana a emprender un proyecto de reparación de alcantarillado, por encargo de la alcaldesa. Dice que le advirtió que tuviera cuidado con la confusión entre las palabras alcantarilla y alcaldesa. Cuando el ingeniero se presentó ante el Concejo municipal boliv...

Hitchcock en el ascensor

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HITCHCOCK siempre se las arreglaba para hacer una breve aparición en sus filmes. El más curioso de estos cameos es el de Náufragos , donde era difícil que apareciese porque toda la acción transcurre en un bote salvavidas a la deriva. Pero a Hitchcock lo ponían los desafíos y así es como hacia el final un personaje abre un periódico y en él aparece don Alfredo en este singular ANTES Y DESPUÉS. Las fotos son verídicas porque por entonces Hitchcock había perdido más de cuarenta kilos siguiendo un régimen estricto. Pronto los recuperó, todo hay que decirlo. También probaba su arte del suspenso en los ascensores contándole a su acompañante historias como esta: Una mujer estuvo casada cinco veces. Se encontraron casualmente una vez los cuatro exmaridos y ¿sabes qué fue lo primero que se dijeron? ...Justo en ese momento se abría la puerta del ascensor y él salía muy orondo dejando muy colgados a los testigos. Me entero de estas cosas leyendo su perfil escrito por Ernest Havemann.

Vuelta a Bartok

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VUELVEN al pueblo los músicos de la Orquesta de cámara Mediterránea a tocar las Danzas rumanas , de Bartok. Cada vez las tocan mejor. Este año han compuesto un programa, Perpetuum Immobile se llama, en el que Richter, Britten, Park Sang Hee, Glass y Eunadi arrebujan al húngaro.  Cuando Bartok compuso estas Danzas, su región natal era húngara, como él. Tras la Gran Guerra pasó a ser rumana y así es como estas Danzas, de ser llamadas húngaras, pasaron a llamarse también rumanas.  Por entonces Bartok atravesaba un mal momento. Al bajonazo que supuso la guerra se sumaron unas cuantas decepciones personales. Salió adelante yéndose al campo a escuchar a los músicos de su tierra, a recopilar y estudiar sus melodías, y sobre esa base las compuso .  Cada día me gustan más.

El sol

DURANTE el invierno se da en este pueblo un fenómeno singular y esto es que como si de una isla se tratase el sol asoma y se pone por el mar.  Ahora que se va acabando el invierno —y muy bien que se acabe este invierno lluvioso, salvo por ese detalle— hoy ha sido el último día en que el sol ha salido limpiamente por el mar. Mañana lo hará ya en parte por el continente, por la punta de la Chucha. Del otro lado ya lleva unos días poniéndose sobre la punta de la Mona. Ambas puntas son la delimitación natural de esta doble bahía.    Que el sol se vaya a la Chucha al alba y a la cresta de la Mona por las noches no me lo invento yo sino que lo dice la toponimia, quien quiera comprobarlo no tiene más que abrir un mapa.

El primero entre los borgeanos

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BIOY fue el primer borgeano y el primero entre los borgeanos, el cómplice consumado de Borges. Tanto así que ambos escribieron a cuatro manos obras que firmaron con un nombre común y Borges juzgó una novela escrita por Bioy como perfecta.   ¿Cómo te quedas s i Borges juzga un libro tuyo como perfecto? Y si todo esto parece poco decir, cabría añadir que Bioy tiene un punto más mundano que su genial amigo y exhibe un humor sagaz e incluso un punto de sutil crueldad. De esto y más dan muestra estos dos relatos, magistrales como los pongas.