El cabezazo de Zizú visto de Cabo Verde

Historias mundiales, 3

EL PAPIAMENTO del que hablo arriba se parece en parte al criollo caboverdiano como Cabo Verde se parece, por la historia y por la geografía, a Curazao. Sólo en parte.

También se parecen en otros aspectos. La mayoría del vestuario de ambas selecciones nació y vive lejos del país que representan. Los futbolistas caboverdianos no dejan de ser por eso también representativos de su gente, en la medida en que hay más caboverdianos repartidos por el mundo que en la propia Cabo Verde.

Y hay en Cabo Verde al menos una ciudad, Mindelo, que se parece a Willemstrad, la capital de Curazao. Los holandeses pasaron por allí y dejaron su impronta en la arquitectura de la isla de São Vicente. Mindelo, su capital, es muy bonita, muy saudosa. Si quiere escuchar cómo suena el criollo caboverdiano y a Cesaria entonando una morna en honor a su São Vicente pequenino, no se prive.

En Paúl, en el extremo norte de la isla de Santo Antão, el único rincón del archipiélago que aun conserva algo del verde que le dio su nombre, vive un francés, como Zidane, que dice que no se moverá de allí mientras la humanidad no mejore. Me temo que tenga para rato.

Vi la final del mundial de 2006 en Praia, en la isla de Santiago, en Cabo Verde. El cabezazo de Zidane me pareció más raro aun de lo que fue, tanto así que recuerdo haber escrito esto.

Recuerdo también haber visto un campo de futbol al fondo de un valle árido e imaginado un par de equipos de renombre con sus camisetas rutilantes jugando en ese páramo. El estreno de la selección caboverdiana en un mundial se parece en parte a esa figuración. Sólo en parte.

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