Eso pasa por cambiar al portero a última hora

Historias mundiales, 17

FASCINANTE, inimaginable, emocionante e increíble» son los adjetivos que despliega sólo en el primer párrafo el cronista describiendo la actuación de Cabo Verde frente a Argentina. Mi amigo Toca es menos enfático pero tal vez mas elocuente: O Cabo Verde ainda não acaba de dar surpresas.

Me vuelve a la memoria lo que hubo que escuchar al final del Cabo Verde-España de la primera ronda cuando la horda ya daba por perdida a España por empatar con un país que no sabían ni dónde quedaba ni menos qué hacía en un mundial. Ahora bien, casi que prefiero a la horda pesteando que halagando desvergonzadamente cuando la selección gana con holgura.

Por otra parte un partido es un concentrado de decisiones rápidas y las más de las veces irreversibles. Ayer los australianos tomaron unas cuantas muy malas hacia el final del choque contra Egipto y así fue como les fue. La peor fue que cambiaron al portero a la hora de hacer frente a los penaltis porque el reemplazante era supuestamente experto en pararlos. El portero que jugaba lo había hecho muy bien y estaba con el aura encendida. El reemplazante en cambio no vio ni una. Y luego pusieron en la lista de los que tiraban en la difícil posición de antepenúltimo a un mozo debutante de 18 años. Lo había hecho bien durante el partido pero esa no era una razón para enviarlo a los leones a estrellar el balón contra el larguero. ¿Qué hacían sus avezados compañeros escondiéndose detrás antes de morirse de vergüenza?

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