Yo vi jugar a Jesús Trepiana

Historias mundiales, 9

ROBERTO MERINO publica por estos días sendos libros. El primero es una versión aumentada de su libro de crónicas sobre Santiago de Chile que en su momento se llamó Santiago de memoria y luego Todo Santiago. Esta tercera versión conserva el nombre y el prólogo y los mejora con una selección de columnas más recientes. Del segundo libro, Ciudad del olvido (obsérvese el contraste con Santiago de memoria), ya diré algo más cuando lo lea de corrido. 

Si lo cuento aquí es porque en Todo Santiago viene un texto, Un parque en el tiempo, sobre el barrio en el que yo viví cuando cabrito entre los mundiales de Inglaterra y de Alemania, texto en el que Merino cita un poema de Erik Pohlhammer que se llama Yo vi jugar a Jesús Trepiana

Yo tambien. Y no sólo a Trepiana, sino también a Pelé y al famoso tridente blanco formado por Puskas, Di Stéfano y Gento. Y vi al Nino Landa birlarle la gorra a Arturo Rodenack y correr por todo Santa Laura sorteando rivales con ella puesta. No todo van a ser achaques.

Una cosa sobre la extraterritorialidad que alcanza hoy este juego mundial. Ya no sólo se dan prodigios como que todos los jugadores de un país hayan nacido en otros países, como es el caso de Marruecos y en buena medida el de Curazao, Haití, Cabo Verde y unos cuantos más sino que, tratándose de Haití, se dé la circunstancia de que el entrenador de su selección no haya puesto jamás un pie en aquel país. 

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