Pasó de todo pero está todo por pasar
Historias mundiales, 12
LA conclusión de la fase de grupos y la bienvenida al inicio de las eliminatorias directas la dejan botando los ágiles de El País-México: Pasó de todo pero está todo por pasar.
Leyéndolos me entero de que un cuarto de los futbolistas que compitieron nacieron en un país diferente del que representaron. Este fenómeno dice mucho del mundo mundial que nos ha ido quedando. Y una vez trazado este contexto cosmopolita, cualquiera se puede permitir un desliz terruñesco.
El mío que no tarde: el último gol astur en un mundial lo marcó Juan Mata en Brasil-2014. Tres mundiales más tarde ha marcado Alvaro Fidalgo, que es de Hevia. Que juegue por México no se lo tendremos en cuenta mientras no marque contra la roja, cosa por lo demás imposible antes de una improbable final.
También me entero de que las estadísticas se computan desde el mundial de Inglaterra, en 1966, o sea que llevamos sesenta años soportándolas, lo que confirma otra vez la evidencia de que la culpa de todo la tienen los ingleses.
Y, por último, como las estrellas del cine y el jabón Lux, nueve de las diez selecciones africanas han pasado de ronda, lo que acerca en varios milenios la predicción de que el día que un país africano gane un mundial no está tan lejos.