Una casa sin vista al lago

SIBELIUS The Essentials | Deutsche Grammophon

TIEMPO atrás escribí un relato sobre un joven finlandés mas o menos taciturno que se enamora de unas griegas. Nunca he estado en Finlandia ni sé casi nada sobre ese país boreal y tal vez por eso lo poco que voy sabiendo me resulta interesante. 

Ahora estaba leyendo una biografía de Jan Sibelius, un héroe para los finlandeses por su contribución por mor de la música al refuerzo de la identidad nacional ante el ocupante ruso.

Cuando Sibeluis envejeció y se fue a vivir a Jarvenpaa, en las afueras de Helsinki, y ya no compuso mucho más, periodo se conoce como El silencio de Jarvenpaa, sus compatriotas estaban orgullosos de proteger el descanso del maestro. Al punto de que se cuenta que una vez un periodista extranjero llegó a Helsinki con la misión de entrevistar a Sibelius, para lo que cogió el autobús que lo llevaría a Jarvenpaa y le pidió al conductor que lo dejase delante de la casa del compositor. El chofer le preguntó entonces si el maestro lo esperaba. Claro que no, dijo el reportero, que creía en sus métodos. El conductor guardó silencio y ya no dijo nada más hasta que el autobús estuvo de vuelta en Helsinki. Puede bajar aquí, le dijo finalmente al periodista.

Otra cosa de que me entero es de que hay doce mil lagos en Finlandia, de modo que casi todas las casas finlandesas tienen vista a un lago. No así la casa que se construyó Sibelius para pasar su vejez. Le preguntaron un día por qué su casa no tenia vista a un lago y su respuesta fue esta: Prefiero imaginármelo.

______________________

Como tantos músicos geniales, Sibelius fue un niño prodigio tanto como instrumentista cuanto como compositor. Para muestra estas Vattendropper (Gotas de agua), un ejercicio de pizzicato que compuso a los quince años y es simplemente perfecto.

Entradas populares de este blog

Hacer koljós por última vez

La alargada tristeza del ciprés

Camino de Santiago en la prensa y las redes