Una cara creíble


EN Goodreads le di cuatro estrellas a esta adaptación de un libro que merece cinco y más aun si las hubiera. Salva con éxito Ferrandez el desafío de poner una cara creíble a Meursault, de mostrar la introspección (a lo que ayuda, por cierto, la inmovilidad que impone la prisión) y sobre todo a dar con la atmósfera del Alger de la época. 

Otra cosa es que quepa preguntarse por qué poner en imágenes fijas las que se desprenden de un libro. El cine salva la cuestión porque sus imágenes agregan movimiento, pero esa interrogación más vale hacérsela en otro lugar o en otro momento.

(Y otra cuestión más, ya que estamos: habría que ver la adaptación al cine hecha por Visconti en 1967 para calibrar cuánto pudo influir en esta de Ferrandez, si lo hizo. Hay otra adaptación cinematográfica reciente, de Ozon, en 2025, y en este caso la cuestión sería al revés: la de saber si la historieta de Ferrandez, publicada en 2015, repercute o no en el filme de Ozon).


HISTORIETAS que cuentan aventuras en lugares más o menos remotos —un archipiélago casi deshabitado dentro del gran archipiélago indonesio aquí, son un género por sí mismas, a menudo construidas sobre la base de unos croquis hechos en el terreno a los que se superpone una historia. 

La de un muchacho que busca a su hermana mayor, una médico humanitaria que dejó de dar señales de vida en los años que siguieron al tsunami de 2004, en este caso. Quien lee a mi lado la calificó de naïf y es verdad que el final puede parecerlo, pero a pesar de algunos trazos gruesos la historia se sostiene por la mano del dibujante.  



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