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Mostrando entradas de marzo, 2026

Tres recuerdos con José Bengoa

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CORRÍA el año 76. Más que correr el año aquel se escapaba cuando no arrastraba los pies. Eran los primeros tiempos de la dictadura y de la peor ola de la represión que no terminaba nunca y lo peor era que sospechábamos que duraría todavía unos cuantos años más.   Tras haber sido expurgada de lo mejor de su profesorado y clausurada, la Escuela de Sociología había reabierto sus puertas a un pequeño número de estudiantes.  Defraudados por el nivelito que presentaban sus cursos fuimos con José a la sede de la Flacso, donde había encontrado refugio lo mejor de las ciencias sociales de entonces, a pedir literalmente auxilio: queríamos formarnos, escuchar las voces de los que sabían cómo había que entender lo que nos había caído encima e intentar cambiarlo.  Pepe Bengoa, lo recuerdo grande y fuerte, física e intelectualmente, nos acogió y consiguió que las lumbreras de la época aceptaran darnos unas clases en las que podíamos escuchar y debatir abiertamente. Y gratuitamente, cla...

Una casa sin vista al lago

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TIEMPO atrás escribí un relato sobre un joven finlandés mas o menos taciturno que se enamora de unas griegas. Nunca he estado en Finlandia ni sé casi nada sobre ese país boreal y tal vez por eso lo poco que voy sabiendo me resulta interesante.  Ahora estaba leyendo una biografía de Jan Sibelius, un héroe para los finlandeses por su contribución por mor de la música al refuerzo de la identidad nacional ante el ocupante ruso. Cuando Sibeluis envejeció y se fue a vivir a Jarvenpaa, en las afueras de Helsinki, y ya no compuso mucho más, periodo se conoce como El silencio de Jarvenpaa, sus compatriotas estaban orgullosos de proteger el descanso del maestro. Al punto de que se cuenta que una vez un periodista extranjero llegó a Helsinki con la misión de entrevistar a Sibelius, para lo que cogió el autobús que lo llevaría a Jarvenpaa y le pidió al conductor que lo dejase delante de la casa del compositor. El chofer le preguntó entonces si el maestro lo esperaba. Claro que no, dijo el repo...

Camino de Santiago en la prensa y las redes

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HAN DICHO del Camino de Santiago: José Antonio Montano, en The Objective : Este libro aborda el Camino de Santiago desde una perspectiva que combina experiencia personal, reflexión cultural y atención al paisaje histórico. Lejos del tono meramente testimonial, el texto propone una lectura pausada del itinerario como espacio simbólico, atravesado por capas de memoria, tradición y transformación contemporánea. El recorrido se convierte así en una forma de indagación sobre el viaje, el tiempo y la continuidad cultural europea.   Andrés Gómez, en el diario La Tercera  de Santiago de Chile:  Cuenta Antonio de la Fuente que en una vida anterior le dio clases de español a un ingeniero belga. Este se dirigía a una ciudad boliviana a emprender un proyecto de reparación de alcantarillado, por encargo de la alcaldesa. Dice que le advirtió que tuviera cuidado con la confusión entre las palabras alcantarilla y alcaldesa. Cuando el ingeniero se presentó ante el Concejo municipal boliv...

Hitchcock en el ascensor

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HITCHCOCK siempre se las arreglaba para hacer una breve aparición en sus filmes. El más curioso de estos cameos es el de Náufragos , donde era difícil que apareciese porque toda la acción transcurre en un bote salvavidas a la deriva. Pero a Hitchcock lo ponían los desafíos y así es como hacia el final un personaje abre un periódico y en él aparece don Alfredo en este singular ANTES Y DESPUÉS. Las fotos son verídicas porque por entonces Hitchcock había perdido más de cuarenta kilos siguiendo un régimen estricto. Pronto los recuperó, todo hay que decirlo. También probaba su arte del suspenso en los ascensores contándole a su acompañante historias como esta: Una mujer estuvo casada cinco veces. Se encontraron casualmente una vez los cuatro exmaridos y ¿sabes qué fue lo primero que se dijeron? ...Justo en ese momento se abría la puerta del ascensor y él salía muy orondo dejando muy colgados a los testigos. Me entero de estas cosas leyendo su perfil escrito por Ernest Havemann.