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Mostrando entradas de diciembre, 2025

Momentos del año viejo

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2025 aún no acaba del todo y ya es el año viejo. Esperando que el nuevo también traiga alguno, apunto estos buenos momentos del viejo, buenos por sí mismos y sobre todo por la compañía: Esos días de septiembre entre Murcia y Alicante Un paseo por el monte donde abunda el lentisco Una copa de champaña o dos en Champaña Esta conversación con José Núñez resumida en Palabra Pública El platillazo en la séptima de Bruckner Un paseo con Montano desde el Parque a la Malagueta con escala en los verdiales El día del apagón Los almuerzos con Merino y el joven Perán en Santiago de Chile Una comida con Luis en Chamartín Con la Andrea, en Santiago, hablando de libros Las tardes recorriendo El Prado Los saludos al sol en mi pueblo andaluz.

El hombre que no duerme dos noches en un mismo hotel

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EL HOMBRE que no duerme dos noches en un mismo hotel o el hombre que va a hacer algo y súbitamente cambia de opinión, ese es el protagonista del Nocturno hindú , la película que filmó Alain Corneau siguiendo la premiada novela de Tabucchi .  He contado antes  la singular experiencia que viví años atrás cuando cerré esta novela la primera vez que la leí. Movido por esa especie de pena que entra cuando uno acaba un buen libro, encendí la tele y vi desfilar unas imágenes que si bien eran distintas a aquellas que yo había visto en el libro las reconocí enseguida como propias de este. Y la sorpresa fue mayor porque entonces no sabía que existía la película.  Pensé durante años que la volvería a ver pero no hice nada en esa dirección. Hasta ahora que, habiendo releído la novela, busqué la película y resultó facilísimo dar con ella. Está completa, en VO, y basta con apretar el botón para que se despliegue el Nocturno con su pátina de época. Filmada modestamente y mayormente ...

Dos vueltas por la India

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EL VIAJE por la India es una vieja tradición literaria en la que se inscriben diestramente estos dos libros, Nocturno hindú , de Antonio Tabucchi, y El tren a Travancore , de Rodrigo Rey Rosa.  Son o presentan dos recorridos que se estiran a su manera y coinciden en un punto, el ashram de la Sociedad Teosófica de Adyar. Los dos narradores se parecen también a sus recorridos y entre ellos en el sentido de que ambos juegan a mostrarse y esconderse. La distinción entre narrador y protagonista, por ejemplo, se vuelve opaca en sus relatos y a cambio asoma una trama que tiene su punto de mareo existencial. En un caso no está claro si el que habla va detrás de su alter ego porque no sabe qué hacer consigo mismo o por otra razón que qué más da. En el otro, está claro que el narrador nos engaña a todos deliberadamente y los lectores se lo consentimos por la gracia que nos hace. Un libro suele mostrar y esconder las lecturas del autor antes y durante la escritura y las ramificaciones que es...

El río del niño Pascalet

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AL FINAL del paisaje que se despliega donde vive el niño Pascalet corre un río que nace en los Alpes y desemboca en el Ródano. En cuanto se ausentan sus padres y Pascalet queda al cuidado de una tía vieja se escapa para conocerlo. Lo que vivirá en él será lo que se suele llamar un rito de paso, la aventura exigida para dejar atrás la niñez. En el caso de Pascalet, éste la vivirá siguiendo la estela de un pescador taciturno, Bargabot, y en compañía de un niño de su edad de etnia gitana, Gatzo.    Como se ve, a la historia no le falta materia ni personajes ni al río le faltan islas y remansos y riberas. Ni peces y pájaros e insectos y mamíferos que lo frecuenten. O lo hacían hace más de cien años: el libro fue publicado en el 45 y el narrador cuenta un episodio de su infancia.   Todo esto recuerda al Misisipi de Huckleberry Finn , aunque en el caso de la novela de Bosco estamos en el sur de Francia y el francés del escritor es precioso de tan preciso. La amistad de Pascalet...

La truculencia flamenca

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CUALQUIER comunidad humana rumorea de lo lindo más o menos bajo cuerda. Lo hace para mantener el equilibrio, sostiene el funcionalismo, y el mimetismo matiza diciendo que es más bien para señalar por dónde ha de ir el modelo y por dónde no, a quién promueve y a quién excluye. Morin lo ejemplificó limpiamente con su estudio canónico sobre el rumor de Orleans. Lo que hace Claus es por el estilo a través de un ejercicio literario que muestra como un muchacho originario de un pueblo flamenco profundo que va a a ganarse un lugar en Africa y en el mundo como mercenario en los años sesenta no encuentra cabida en ese mismo pueblo a su vuelta. Y cualquier época tiene su sí es no entre la tradición y la modernidad, aunque se suele admitir que el de los años sesenta fue particularmente intenso. Ese es el tiempo de este relato, en el que coexisten con todas las dificultades del caso  majorettes  en minifalda con beatas meapilas oxidadas desde el bajo medievo. La truculencia flamenca tan b...

Un chiste de don Otto

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PUEDE que haya alguno que no pero en general y a granel los chistes de don Otto son malos. Hay que decir para los lectores de provincia que en Chile un chiste de don Otto es uno de alemanes. Lo digo por la desazón que alguien pudo sentir anoche al conocer la noticia. Son de una mediocridad supina, me dice la Ce, hablando de los protagonistas de los chistes de don Otto, que ella conoce de primera mano. Se encontraron protagonizando el chiste de ser parte de la elite gracias a Pérez Rosales. «Nunca salí del habla que el Liceo Alemán me infligió en sus dos patios como en un regimiento, mordiendo con ella el polvo de un exilio imposible», escribió Enrique Lihn. Por suerte no duró mucho la desazón, que puede imputarse también al efecto conjugado del crepúsculo de un domingo de invierno y del espesor de un año que no se termina nunca. Una buena noticia de ayer, alguna tenía que haber, es que el joven AP retomó el relato del Camino de Santiago que hizo en otoño y que llama De Santiago a Santi...

Soy filarmónico pero quitado de bulla

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TIEMPO atrás, en 2014 sin ir mas lejos, Albert me hizo esta entrevista. Años después, a medio camino entre 2014 y ahora, Albert murió. Más allá de haber leído su blog, nunca nos vimos. No hubo ocasión, no se dio, como se dice. Y bien que lo lamento.  Repongo la entrevista en recuerdo de Albert, del que nunca supe cómo se llamaba en la vida corriente. Por mi parte por ese entonces yo obedecía al nombre de Josepepe. La foto la tomé entre Manega y Uagadugú, en Burkina Faso, en enero de 2010.  Soy filarmónico pero quitado de bulla 1. ¿Está satisfecho con su blog? No, claro que no. 2. ¿Prefiere leer o escribir? Prefiero escribir. Pero leo más de lo que escribo. 3. ¿Participa en redes sociales de internet? ¿Qué opinión tiene de ellas? ¿Cree que acabarán con los blogs? Twitter y Facebook son como miniblogs entrecruzados, ¿no?  Supongo que todas son maneras de engañar a la soledad. 4. ¿Consulta las estadísticas de su blog? ¿Le influyen la cantidad o el contenido de los comen...